miércoles, 18 de julio de 2007

Coltrane, el innovador



Se cumplen hoy cuatro décadas de la muerte de John Coltrane, uno de los más grandes e innovadores saxofonistas de la historia del jazz. Un cáncer de hígado se lo llevó el 17 de julio de 1967 en un hospital de Long Island, en Nueva York. Había nacido apenas 40 años antes en Hamlet, Carolina del Norte.

Probablemente su obra cumbre sea A Love Supreme (1964). Pero aquí lo recordamos con My Favorite Things, del álbum homónimo de 1960, canción compuesta originalmente por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein para el musical de Broadway The Sound of Music, luego llevado al cine.

domingo, 15 de julio de 2007

El mundo color de Simpson

Lord Henry junto a Homero y los muchachos en la taberna de MoeEl 26 de julio se estrena Los Simpsons: la película, film que esperamos con pocas expectativas y que algunos proponen boicotear. Mientras tanto, nos podemos entretener con esto, que descubrí a través de un muy divertido post de Mide/No Mide. Te permite crear tu propio personaje estilo Simpson: en la imagen (click para agrandarla) me pueden ver disfrutando de una Duff junto a Homero y los muchachos en la taberna de Moe.

Muy adictivo el jueguito. Para deleite de la Spectatrice.

lunes, 9 de julio de 2007

Nieve en Buenos Aires

Nieve en Buenos AiresLa ilusión que me generó mi vieja durante la infancia se concreta ahora, cuando me importa más bien poco. Veo por la ventana los copos blancos, que no alcanzan para armar un muñeco pero confirman lo que nunca pensé ver.

En un país donde el 26,9 por ciento de la gente es pobre y el gas no llega a todos lados, Todo Noticias está mostrando a un grupo de personas que salió a celebrar en las calles de Lomas de Zamora. Hay dos que agitan una bandera de Boca, gesto que no alcanza para redimirlos de semejante estupidez. Los cronistas se limitan a hablar de día histórico, como si la historia estuviera hecha exclusivamente de excepcionalidades.

Recuerdo una contratapa de Página/12 de hace casi un año, cuando cayó aquel granizo que se hizo carne en la endeble memoria de los porteños. La escribió Juan Sasturain y decía, en uno de sus párrafos:

"La meteorología no es una ciencia exacta –ninguna lo es–, pero sí una disciplina mezclada, que gusta entreverar, matizar sus juicios altamente ideologizados con apreciaciones que combinan lo ético y lo estético sin pudores ni reparos. Afirmar, por ejemplo, que para el fin de semana se espera tiempo bueno o que ayer fue un día feo (y que todos entendamos a qué se refieren tales dichos y pronósticos) supone no sólo un correlato groseramente griego de identidad entre lo bueno y lo bello sino, y sobre todo, la tácita afirmación de lo soleado/templado como ideal climático, lo que es, en principio, arbitrario: sólo ciertas regiones del globo disponen de esa opción entre sus posibilidades diarias o estacionales. En otros contextos, de Groenlandia a Etiopía, de Rangoon a La Paz, la idea de buen tiempo o de día feo asimilado con estándares de humedad, temperatura y presión determinados carecería de sentido. Es que todo juicio ético y estético está necesariamente atravesado por la circunstancia, la historia y la cultura en general".
Y agregaba, unos líneas más adelante:
"Es sabido que la lluvia y la nieve tienen, por lo menos como espectáculo, su prestigio poético. Debe ser porque suelen ser motivo de ocasional incomunicación, de espera, puntualizan el paso del tiempo. No todos están tan sacados para disfrutar del agua como Gene Kelly en Singing in the rain, pero Tuñón lo explicó en un inolvidable poema de amor –“entonces comprendimos que la lluvia era hermosa”– y el rastrero Manzanero le pegó la obvia melancolía con alguna rima imperdonable "llover"/"correr" en un bolero con versos de telegrama. Y en cuanto a la nieve, es claro que para disfrutarla hay que tener guita o al menos cabaña y fueguito cerca: no es lo mismo vivir en una escuela rural en la cordillera que ir a esquiar a Las Leñas. O es mucho lo que va de la Navidad blanca de una película de Frank Capra a la feroz intemperie de un relato de Jack London. En fin, que de lo que viene del cielo encapotado se puede opinar según experiencia y circunstancia. Lo que sí es cierto es que no todo viene siempre cuando se quiere. Y eso lo saben los emplumados brujos zapateadores y los rezadores rurales de vista fija en el Cielo (esta vez con mayúscula)".

Una vindicación de Riquelme

Juan Román Riquelme Luego del triunfo de Boca en la final de la Libertadores aplaudí de pie a Juan Román Riquelme. Sostuve: "Y todavía hay algunos necios que lo discuten...". La goleada de ayer ante Perú ratifica que Román es uno de los mejores jugadores del mundo.

Algunos cuestionan que no muestra en la Selección al mismo nivel que en Boca, que es un pecho frío o --directos, ya sin figuras trilladas-- que es un amargo.

Esta última crítica no merece mayor atención. Se suele tildar de amargos y pechos fríos a los jugadores que corren poco. Y pedirle a Riquelme que corra tiene tan poco sentido como reclamarle a Abbondanzieri que haga goles.

Por otro lado, sería ingenuo pretender hoy que un delantero que haga 47 goles en 34 partidos, como logró Arsenio Erico en 1937. O 60 en 57, marca de Héctor Scotta en 1975. Sin embargo sí se le pide a Riquelme que vaya siempre para adelante, que desequilibre con cada pelota. Es un reclamo descontextualizado, que atrasa al menos unos cuantos años.

Partidos como los de Maradona contra Inglaterra o Bélgica en México 86 ya casi no se ven. Tal vez el de Zidane frente a Brasil, el año pasado en Alemania, haya sido uno de los últimos donde un tipo saca ventaja en cada intervención, las juega todas bien, se pone el equipo al hombro y hace jugar a todos. Y se trata de una excepción de alguien que, está claro, fue mucho más que Riquelme.

Hoy, creo, se imponen los jugadores de una sola jugada (one play men podrían decir los yankis, tan adeptos a estas definiciones breves). Tipos que se muestran intrascendentes durante casi todo el partido y en una o dos intervenciones lo definen. Es lo que está mostrando Robinho, el mejor hombre de Brasil en la Copa América. Con defensas tan cerradas y pocos espacios no se puede hacer mucho más.

Riquelme es un jugador honesto, transparente. Tipos como Tevez saben disimular un mal partido: corren, meten, las pelean todas. Román nunca esconde nada, ni en las buenas ni en las malas. Por eso, a quienes lo cuestionan les recomiendo ver la última publicidad de Quilmes. Tal vez se sientan identificados.

domingo, 1 de julio de 2007

Las noticias de mañana




A través del muy recomendable blog Linux para seres humanos llegué a este video: La revolución de los medios. Aporta un poco sobre lo que planteamos en el post anterior de la Web 2.0. ¿Hacia dónde vamos? Aquí te lo cuentan en poco más de cinco minutos con una mirada un tanto optimista. Como toda predicción que pone fechas exactas, es muy probable que la pifie. Pero...