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domingo, 5 de agosto de 2007

Los caballeros las preferían rubias

Marilyn Monroe
El 5 de agosto de 1962, hace hoy 45 años, apareció muerta en su casa de Los Angeles Marilyn Monroe. Sobredosis de barbitúricos, determinó la autopsia. Probable suicidio, sostiene la versión oficial. Tenía apenas 36 años. Símbolo sexual de toda una generación que las prefería rubias, fue una de las estrellas más grandes de la historia de Hollywood y, probablemente, el cuerpo más deseado del siglo XX.

Hace unos meses salió a la venta un libro del fotógrafo Bert Stern con las últimas imágenes de Marilyn, para las que había posado a pesar de la enorme cicatriz que le había dejado una reciente operación de vesícula. Parte de esa sesión se publicó en la revista Vogue, pero la mayoría del material se mantuvo inédito hasta hace poco. Hugo Villalobos planteó la cuestión en su blog: ¿qué fotos se hubieran publicado hoy?

domingo, 15 de julio de 2007

El mundo color de Simpson

Lord Henry junto a Homero y los muchachos en la taberna de MoeEl 26 de julio se estrena Los Simpsons: la película, film que esperamos con pocas expectativas y que algunos proponen boicotear. Mientras tanto, nos podemos entretener con esto, que descubrí a través de un muy divertido post de Mide/No Mide. Te permite crear tu propio personaje estilo Simpson: en la imagen (click para agrandarla) me pueden ver disfrutando de una Duff junto a Homero y los muchachos en la taberna de Moe.

Muy adictivo el jueguito. Para deleite de la Spectatrice.

martes, 29 de mayo de 2007

Nouvelle Vague en el Borges

Afiche de Disparen contra el pianista Empezó en 1954 con un artículo en Cahiers du Cinéma que criticaba el cine industrial por hipócrita y obsoleto. Pero la presentación oficial llegó cuatro años más tarde, con El bello Sergio (Le Beau Serge, Claude Chabrol, 1958). Así nació la Nouvelle Vague, la nueva ola francesa, uno de los movimientos culturales más influyentes de la segunda mitad del siglo XX.

El Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín, Buenos Aires) comenzó el mes pasado a revisar a los protagonistas de aquella nueva ola del cine. Arrancaron con Jean-Luc Godard (mañana y el jueves exhibirán Yo te saludo, María, de 1984) y continúan ahora con François Truffaut (1932-1984). Desde este viernes hasta el sábado 30 de julio se podrán ver diez de sus películas, siempre a las 20 y con entrada a 6 pesos. Aquí, la programación completa.

  • Los cuatrocientos golpes (Les quatre cents coups, 1959).
    Guión: François Truffaut y Marcel Moussy. Duración: 94 minutos.
    1, 2 y 3 de junio a las 20.
  • Disparen sobre el pianista (Tirez sur le pianiste, 1960).
    Guión: François Truffaut y Marcel Moussy. Duración: 85 minutos.
    5, 6 y 7 de junio a las 20.
  • Jules y Jim (Jules et Jim, 1961).
    Guión: François Truffaut y Jean Gruault. Duración: 105 minutos.
    8, 9 y 10 de junio a las 20.
  • Farenheit 451 (1966).
    Guión: François Truffaut y Jean-Louis Richard. Duración: 110 minutos.
    11, 12 y 13 de junio a las 20.
  • La Sirena del Mississippi (La sirene du Mississippi, 1968).
    Guión: François Truffaut. Duración: 123 minutos.
    14, 15 y 16 de junio a las 20.
  • El niño salvaje (L'enfant sauvage, 1969).
    Guión: François Truffaut y Jean Gruault. Duración: 83 minutos.
    17, 18 y 19 de junio a las 20.
  • Las dos inglesas (Les deux anglaises et le continent, 1971).
    Guión: François Truffaut y Jean Gruault. Duración: 90 minutos.
    20, 21 y 22 de junio a las 20.
  • La noche americana (La nuit américaine, 1973).
    Guión: François Truffaut, Jean-Louis Richard y Suzanne Schiffman. Duración: 115 minutos.
    23, 24 y 25 de junio a las 20.
  • El último subte (Le dernière metro, 1980).
    Guión: François Truffaut y Suzanne Schiffman. Duración: 128 minutos.
    26, 27 y 28 de junio a las 20.
  • La mujer de la próxima puerta (La femme d'â côté, 1981).
    Guión: François Truffaut, Suzanne Schiffman y Jean Aurel. Duración: 106 minutos.
    29 y 30 de junio a las 20.
El póster que ilustra este post fue tomado de www.alyon.org

viernes, 18 de mayo de 2007

Kubrick, el influyente (II)

Hace unos días publicamos un post sobre la influencia de la obra de Stanley Kubrick en la cultura. A través de Instinto Guapo llegamos hoy a Dr. Strangelove Dr. Strangelove, del artista Kristan Horton, en la que recrea con elementos cotidianos las imágenes de la película Dr. Insólito (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1964).

lunes, 14 de mayo de 2007

Más sobre La vida de los otros

En uno de los comentarios del post sobre La vida de los otros, el amigo Matías K hace otro aporte para demostrar que se trata de una película muy, muy mediocre. Escribió:

"Malísimamente mainstream, con obviedades tales como hacer hincapié en la comparación sobre la puesta en escena de una obra antes de la caída del muro y después (uno de los protagonistas es autor y director de teatro). Le faltaba tener un amigo judío para transcurrir por lo políticamente correcto. No pierdan el tiempo."
Repensando el film, me animaría a decir que uno de sus grandes desaciertos es no separar la teoría socialista de la experiancia desastroza del comunismo estatal de la RDA.

domingo, 13 de mayo de 2007

Ingenua y convencional

Póster de La vida de los otros

La película gira en torno a una idea un tanto ingenua: que un par de expresiones artísticas (un poema y una canción, en este caso) pueden cambiarte la vida. Aquí la transformación la vive un implacable agente de la Stasi en la República Democrática Alemana a mediados de los ochenta. Un tipo gris, neurótico, que dedica su vida entera al servicio de un sistema orwelliano (¿a qué no adivinan en que año comienza a transcurrir la acción?) de control. A partir de allí un desarrollo convencional, donde los malos son feos y sucios, la música redunda y la puesta en escena carece de ideas. Para completar el combo, una serie de circunstancias previsibles y poco verosímiles y dos protagonistas que se redimen. Todo en casi 140 minutos, cuando podría haberse contado en no más de noventa.

Esto es La vida de los otros, una de las realizaciones más exitosas de los últimos años en Alemania, ganadora del Oscar a la mejor película extranjera y aplaudida en todo el mundo. De todas maneras el film tiene algunas --pocas-- cuestiones destacables. Pero paso de los elogios: los pueden leer en la mayoría de las miles de páginas de internet y blogs que le dedicaron algunas líneas.

LA VIDA DE LOS OTROS
Título original: Das Leben der Anderen. Fecha de estreno: en Alemania, 23 de marzo de 2006; en Argentina, 19 de abril de 2007. País: Alemania. Duración: 137 minutos. Dirección: Florian Henckel von Donnersmarck. Producción: Quirin Berg, Claudia Gladziejewski, Dirk Hamm, Florian Henckel von Donnersmarck, Max Wiedemann. Guión: Florian Henckel von Donnersmarck. Fotografía: Hagen Bogdanski. Montaje: Patricia Rommel. Música: Stéphane Moucha y Gabriel Yared. Elenco: Martina Gedeck (Christa-Maria Sieland), Ulrich Mühe (Gerd Wiesler), Sebastian Koch (Georg Dreyman), Ulrich Tukur (Anton Grubitz), Thomas Thieme (Bruno Hempf).

miércoles, 2 de mayo de 2007

Kubrick, el influyente

La crítica cinematográfica culta --y la que tiene pretensiones de serlo-- suele definir la obra de Stanley Kubrick como sobrevalorada. Yo, que no soy crítico ni culto, creo que es uno de los grandes. Por varias razones. Una de ellas es la enorme influencia que sus películas han tenido en la cultura popular. Muchos podrían ver hoy por primera vez sus films y de todas maneras identificar varias escenas, algunas de las cuales se encuentran entre las más célebres de la historia del cine. ¿O acaso no oyeron centenares de veces en distintas situaciones (probablemente con Los Simpson a la cabeza) la majestuosa introducción de Así habló Zaratustra, de Richard Strauss?

Aquí nos ceñiremos apenas a tres video clips --pero que término más antiguo-- relativamente recientes, donde las referencias a las películas de Kubrick, en el mejor de los casos a más de 25 años de su estreno, son más o menos explícitas.

30 Seconds to Mars, la banda del actor estadounidense Jared Leto y su hermano Shannon, basó el video de The Kill (del álbum A Beautiful Lie, 2005) en El resplandor (The Shining, 1980), obra maestra del terror basada en el libro homónimo de Stephen King. A continuación ofrecemos la versión larga, que tiene casi un minuto más que la que suele verse por estos días en Rock & Pop TV o Much Music.



En el video de Time is Running Out (del disco Absolution, 2003), la banda inglesa Muse toma la escenografía de Dr. Insólito (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, 1964), genial sátira de la Guerra Fría. En una época en la que los efectos especiales por computadora eran ciencia ficción, Ken Adam creó para la película la sala de guerra del Pentágono, con esa enorme mesa circular donde unas pocas personas deciden el destino de la humanidad.



Los escoceses de Mogwai directamente titularon una de sus canciones Stanley Kubrick (del EP Mogwai [EP+2], de 1999). Pero en este caso las referencias a 2001: una odisea espacial (2001: A Space Odyssey, 1968) son mucho menos explícitas. Video denso y críptico, como gran parte de la película.



Actualización (4 de mayo). JLO, que lamentablemente no es la belleza neoyorquina, tiene en su blog Cuando el Arte Ataque varios post dedicados a Kubrick y su obra. Los pueden ver acá.

lunes, 16 de abril de 2007

Si no es para vos, no es para vos... y tomátelas

Pasó el aluvión del 9º Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) con su oferta inabarcable. En trece días se vieron casi 500 trabajos entre largos, medios y cortometrajes. En la noche del sábado se entregaron los premios en las distintas categorías.

Página/12 publicó hoy una entrevista a Fernando Martín Peña, director del festival desde hace tres años. Dijo Peña: "Me parece que el festival sirve para suplir la falta de oferta de lo que puede llamarse cine de calidad, o de arte, que se observa a lo largo del resto del año en la cartelera porteña. Claro que es un poco absurdo concentrar en menos de quince días una oferta de casi trescientos largometrajes, como sucedió en esta ocasión, pero eso tiene que ver con que durante el resto de la temporada estas películas no aparecen en las salas. Entonces, como es la única forma que el público tiene de llegar a ellas, nos vemos obligados a traerlas. Aunque, repito, me parece que es bastante irracional que sea así".

Tiene razón Peña. El Bafici debería funcionar --en parte lo hace-- como un contrapeso ante la masiva llegada de los tanques hollywoodenses, como un espacio en el que otro cine, otras miradas del mundo, tengan su lugar. Debería fomentar --en parte lo hace-- la diversidad cultural, muchas veces mutilada por las perversas reglas del mercado. Pero uno de los problemas es que se trata más bien de un festival exclusivo, y no inclusivo.

En casi dos semanas asistieron 222.700 personas a las 963 funciones, un 11 por ciento más que el año pasado. A un promedio de dos películas por persona --y me estoy quedando muy corto-- poco más de 111 mil vieron algún film. Es decir que en un área metropolitana con unos 12 millones de habitantes menos del uno por ciento asistió a alguna de las exhibiciones. Apenas en su segundo fin de semana en cartel, El código Da Vinci --probablemente la más asquerosa movida de marketing de la historia del cine-- ya había sumado casi un millón de espectadores.

No podemos pretender que un festival de cine independiente convoque tanta gente como un film de Hollywood que llega respaldado por una millonaria campaña publicitaria. Y está claro que es complicado armar un festival y diseñar la grilla de películas. Pero habría que repensar algunas cuestiones. ¿Quién puede ir al cine un martes a la 1.30 de la madrugada? Si sabemos que todos los frikis* corren detrás del nuevo cine oriental, ¿por qué hay películas que se exhiben apenas dos veces y en salas más bien chicas?

La publicidad oficial del Bafici tiene el eslogan "Si no es para vos, no es para vos". Como están las cosas parece que no es para la mayoría.

*Podemos denominar frikis (del inglés freak, fanático, raro, extravagante) a quienes van al cine con un ánimo celebratorio y sin intención de cuestionamiento. El cinéfilo, en cambio, mantiene una actitud crítica imprescindible para el mayor y mejor conocimiento del cine. En las distintas ediciones del Bafici siempre abundaron los primeros.

domingo, 8 de abril de 2007

Bafici

¿Cómo abarcar la inmensidad del Bafici, que ofrece casi 500 títulos (entre largos, medios y cortometrajes) en apenas diez días? Algunos sitios de internet le hacen frente a la imposible misión. La página web de la revista El Amante o el blog La lectora provisoria son dos buenos ejemplos, aunque debe haber algunos más.

Desde aquí las pretensiones son menores, acorden con el nivel medio de cinefilia de quien escribe estas líneas. La propuesta, entonces, es más modesta: desde el próximo post podrán leer un brevísimo comentario*, unas pocas líneas de las películas que Lord Henry ya vio o irá viendo en los próximos días. Será un recorrido antojadizo, subjetivo y personal por algunos pocos films del festival. Algo así como "La cobertura menos completa del Bafici 2007".

*A partir de aquí se implementerá algo inédito para este blog: las películas serán calificadas. No porque se considere que una valoración aporte algo relevante, sino más bien para incitar a la polémica. Un número suelto entre uno y diez, siempre mal fundamentado, quizá genere algunas reacciones interesantes. Aunque en este caso, en un alarde inusitado de originalidad y ocurrencia, se utilizará el @.

miércoles, 4 de abril de 2007

Música de películas: Streets of Philadelphia



El enorme Bruce Springsteen también ganó un Oscar. Fue en 1993 por Streets of Philadelphia, canción original de la película Philadelphia. Dirigida por Jonathan Demme y protagonizada por Tom Hanks y Denzel Washington, fue una de las primeras producciones del mainstream hollywoodense que tocó --tarde y de manera simplona-- la problemática del sida.

Pero más allá de la mediocridad de la película la composición de Bruce es, como siempre, buena. El propio Demme junto a su sobrino Ted dirigieron el video. Además del Oscar, la canción ganó cuatro premios Grammy.


Streets of Philadelphia (1993)

Yo estaba dañado y maltrecho y no podría decir lo que sentía
Estaba irreconocible a mi mismo
Vi mi reflejo en una ventana y no conocí mi propia cara
Oh hermano vas a dejarme desperdiciándome?
En las calles de Filadelfia

Caminé por la avenida hasta que mis piernas se sintieron como roca
Oí las voces de amigos que desaparecían y se iban
Por la noche yo podía oír la sangre en mis venas
Así negra y susurrante como la lluvia
En las calles de Filadelfia

Ningún ángel me va a saludar
Estamos solamente tú y yo mi amigo
Y mi ropa no me ajusta nunca más
Caminé mil millas
solamente para errar a esta piel

La noche ha caído, yo he quedado despierto
Puedo sentir a mi mismo desvanecer
Pues recíbeme hermano con tu beso infiel
O nos dejaremos uno al otro así
En las calles de Filadelfia

sábado, 17 de marzo de 2007

Does Humor Belong in Cinema?


Ayer se presentó el Buenos Aires 9º Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici). Como de costumbre, trae unas cuantas cosas piolas. Pero una especialmente interesante: un ciclo dedicado a las películas del gran Frank Zappa. Aunque hasta este momento (sábado a la tarde) aún no está disponible la programación en la página oficial del festival, esta será sin dudas una buena posibilidad de disfrutar de films muy poco vistos y a los que de otra manera resulta difícil acceder.

lunes, 5 de marzo de 2007

Subestimar a un artista


José Pablo Feinmann cayó en un error muy común de los últimos años: creer que Martin Scorsese dirigía sus últimas películas con el único objetivo de ganar un Oscar, ese reconocimiento que le fue esquivo durante tantos años y que finalmente consiguió la semana pasada. "Ultimamente daba pena. Filmaba para ganar el Oscar" [1], escribió, en la contratapa de ayer de Página/12.

Esa afirmación subestima el trabajo de uno de los más grandes realizadores de los últimos 40 años. No olvidemos, por ejemplo, que en 2005, después de ser nominado y no ganar con Pandillas de Nueva York (2002) y El aviador (2004), Scorsese estrenó No Direction Home: Bob Dylan (2005), excelente documental para televisión sobre la etapa temprana de la carrera de Dylan por el que, obviamente, no podía aspirar a un premio de la Academia.

La afirmación, además, desprestigia la carrera de uno de los integrantes más notables de aquella brillante camada de cineastas, popularmente conocidos como movie brats (cachorros de cine), conformada por figuras como Francis Ford Coppola, Brian De Palma, George Lucas, Steven Spielberg y otros, menos conocidos para el gran público, como Joe Dante, Peter Bogdanovich o John Sayles. Aquel grupo que en los primeros setenta, cuando Hollywood aún no se recuperaba del derrumbe del studio system, le cambio la cara al cine estadounidense.

En la misma nota, unas líneas más abajo, Feinmann escribió: "Pero hay algo incómodo en esta historia. ¿Se cierran los olvidos (y los dolores que en un artista producen los olvidos, la falta de reconocimiento) con una estatuilla tardía a propósito de un film que será bueno pero no es una gran obra sino una gran excusa? Imaginemos lo imposible (para eso está la imaginación): Scorsese sube, recibe la estatuilla y dice: 'Señores, les dejo aquí, sobre esta tarima, este Oscar que sirve para serenar a ustedes pero no para alegrarme a mí. Lo hubiera necesitado hace veinte años, cuando tenía dudas sobre mi talento. Ahí es cuando un premio ayuda a un creador. Ahora sé lo que valgo y, contrariamente a Blanche Du Bois [2], no necesito vivir de la bondad de los extraños'. Sus tres amigos lo aplauden a rabiar. Contagiado, el auditorio se pone de pie. Al día siguiente, en las primeras planas de los diarios se lee: 'Scorsese, de espaldas al Oscar pero de frente a sí mismo'. Habría sido preferible. Porque la última risa no es la mejor. O no siempre lo es. A veces es la patética carcajada de los que mendigaron algo que les llegó demasiado tarde" [3].

Lo de la falta de reconocimiento es parcialmente falso: Scorsese ya contaba antes del Oscar con el reconocimiento de casi todo el mundo del cine. Productores, directores, actores, críticos, espectadores y demás personas relacionadas directa o indirectamente con el cine lo consideraban, en mayor o menos medida, uno de los grandes. En esto había una infrecuente unanimidad. Contaba con dos Palme d'Or en Cannes por Taxi Driver (1976) y Después de hora (1985), entre otros varios premios. Y no por casualidad la revista francesa Cahiers du Cinéma --la más influyente, aunque tal vez no la mejor-- le pidió que hiciera de redactor jefe en su número 500, de 1996. Sólo le faltaba el reconocimiento, tan cuestionable desde el punto de vista artístico, de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos.

Lo de "no es una gran obra sino una gran excusa" es opinable. Yo creo que sí es una gran obra, la mejor de Scorsese desde Buenos muchachos (1990), y no una excusa para conseguir un premio. Pero, insisto, podríamos discutir horas sobre el asunto sin llegar a un acuerdo.

En el prólogo de El cine por asalto, Feinmann dice, sobre su trayectoria como guionista: "Escribí más de treinta guiones para la cinematografía de mi país. No se filmaron todos. Aunque por suerte cobré la mayoría de ellos (...) Gané muchos premios, algo que permite al guionista subir sus honorarios. Nunca viene mal" [4].

En Pasiones de celuloide describe su experiencia en Hollywood, durante el rodaje de Love walked in (1997), película basada en su novela Ni el tiro del final que dirigió Juan José Campanella. En un tramo relata la fiesta de fin de filmación, en Manhattan: "(...) alguien a quien no conozco, se me acerca y dice: 'Me dijeron que sos el autor de la novela original, pero yo ya lo sabía'. Le pregunto por qué. Y dice: 'Porque sos el más feliz de la fiesta'. Era cierto" [5].

¿Desde qué lugar se ubica Feinmann --a quién, como vimos, no le vienen mal los premios y lo seduce Hollywood-- para pretender que Scorsese rechace el primer Oscar de su carrera?


[1] Feinmann, José Pablo: Scorsese, el que ríe último ríe peor, diario Página/12, domingo 4 de marzo de 2007. Página 36. Se puede leer la nota completa en internet: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-81161-2007-03-04.html
[2] Blanche Du Bois es uno de los personajes de Un tranvía llamado deseo, obra teatral de Tennessee Williams. Sobre el final, se deja conducir mansamente al manicomio, confiada en la bondad de dos desconocidos.

[3] Feinmann, José Pablo: artículo citado.
[4] Feinmann, José Pablo: El cine por asalto. Ensayos y variaciones, Grupo Editorial Planeta, 2006. Páginas 9 y 10.
[5] Feinmann, José Pablo: Pasiones de celuloide. Ensayos y variedades sobre cine, Grupo Editorial Norma, 2004 (segunda edición). Páginas 170-172.

lunes, 26 de febrero de 2007

La noche en que Scorsese (por fin) ganó un Oscar

Tal como anticipó ayer El Impreciso, Martin Scorsese obtuvo anoche su primer Oscar. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos saldó así su deuda con uno de los más grandes realizadores de los últimos 40 años. Luego de haber dirigido enormes películas (como Taxi Driver, Buenos Muchachos y, sobre todo, Calles salvajes y Toro salvaje), por lo menos le entregaron la estatuilla por un buen film, algo que no hubiese ocurrido con sus recientes nominaciones por Pandillas de Nueva York y El aviador. Así que, al menos por este año, podemos decir que los Oscar no son artísticamente de morondanga.

Con Los infiltrados, Scorsese confirmó algo tan viejo como el cine mismo: que con una cámara ubicada en el lugar preciso y música bien elegida alcanza para hacer una buena película. El travelling que acompaña la entrada de Jack Nicholson al mercadito con "Gimme Shelter" sonando de fondo (una de las primeras escenas del film) es un buen ejemplo en este sentido. La cinta se impuso anoche en cuatro de sus cinco nominaciones: película, dirección, guión adaptado y edición. Marty, con alguna lágrima detrás de sus enormes lentes, recibió el premio de manos de otros tres grandes: Francis Ford Coppola, Steven Spielberg y George Lucas.

En las actuaciones no hubo sorpresas: sabemos que a la Academia le encantan las imitaciones, las caracterizaciones y los cambios de acento. Consecuentemente, premiaron a Helen Mirren por La reina y a Forest Whitaker por El último rey de Escocia. Alan Arkin fue el mejor actor de reparto por Pequeña Miss Sunshine y Jennifer Hudson --ganadora de "American Idol" y fiel representante del american dream-- la mejor actriz por Soñadoras.

El promocionado boom de los mexicanos fue, por suerte, apenas un bluff: Babel y Niños del hombre pasaron desapercibidas. Un poco mejor le fue a El laberinto de Fauno: ganó por maquillaje, fotografía y dirección de arte, aunque la mejor película extranjera fue la alemana Das Leben der Anderen, de Florian Henckel von Donnersmarck.

Gustavo Santaolalla volvió a ganar la estatuilla a la mejor música original, el único premio que consiguió Babel. Nos cae bien Santaolalla, y cuando subió a buscar el Oscar afloró cierto espíritu patriotero y se nos dibujó una sonrisa. Pero también es cierto que su música colaboró con la insoportabilidad de la película. Otra sonrisa nos había arrancado un rato antes Ennio Morricone, cuando Clint Eastwood le entregó un Oscar honorario por su trayectoria.

Una de las sorpresas de una noche sin sorpresas fue la derrota de Cars como mejor película animada frente a Happy Feet, el pingüino, de George Miller (¿otro mérito de Kirchner?). Como no podía ser de otra manera, en la autodenominada primera gala "verde" de los Oscar Al Gore se llevó dos estatuillas: La verdad incómoda como mejor documental y I Need to Wake Up, de Melissa Etheridge, como canción original. Más allá de esta eterna corrección política de la Academia, nos gustó además el premio al vestuario para María Antonieta, de Sofía Coppola, una película subvalorada por la crítica.

No le prestamos demasiada atención al insoportable e interminable tránsito de las estrellas por la alfombra roja (¿alguien le va a decir alguna vez a la insufrible Ana María Montero, la de TNT, que sólo con hablar inglés no alcanza?). Muchos menos nos vamos a dedicar a analizar quiénes fueron los peor y mejor vestidos. Pero ante la ausencia de Jennifer Connelly (si estuvo, no la vi) podemos decir que las más lindas de la noche fueron Helen Mirren y Diane Keaton, que anunció el premio a la mejor película junto al gran --y ahora rapado-- Jack. Sí, ya se que podrían ser mis abuelas, pero qué bien le pasan los años a estas dos señoras.

domingo, 25 de febrero de 2007

Estamos con vos, Marty


Dentro de un rato comienza en el Kodak Theater de Los Angeles la 79º entrega de los premios Oscar. Ya comentamos en este blog algunas cuestiones sobre cuatro de las películas nominadas. Sólo nos faltó Pequeña Miss Sunshine, que dejé pasar cuando se estrenó en cine, aún no se ha editado en DVD y no la repusieron luego de las nominaciones. Recién la vi esta tarde (tuve que bajarla con el eMule*) y es una buena película. Pueden encontrar una crítica interesante de Rodrigo Seijas en Cineísmo.

Según nuestros lectores (¿tendremos alguno?) la ganadora como Mejor Película será Los infiltrados, de Martin Scorsese, como pueden ver más abajo, en el gráfico con los resultados de la encuesta que tuvimos colgada en el blog hasta hace unos minutos. Lo que no significaría el primer Oscar para el gran Marty, ya que --bien sabido es-- el premio a la película en Hollywood es para el productor y no para el director. Nuestra corazonada, de todas maneras, es que "Los infiltrados" se llevará los dos, película y dirección. Luego del triunfo de Vidas cruzadas el año pasado, no creo que la Academia reincida en galardonar al cine choronga (en este caso, representado por Babel). Pero si no es así ya tendremos tiempo para reiterar que los premios Oscar son artísticamente de morondanga.


*A quienes suelene bajar películas con el eMule, les recomiendo la página Cine Subtitulado. No tiene gran cantidad de films, pero todos están en idioma original y con subtítulos pegados de buena calidad (sin faltas de ortografía y demás errores). Ideal para quienes después pretenden grabar en DVD.

¿Ustedes odian...



...a estas insoportables ranas tanto como yo? Si es así, habrá que tener paciencia: La familia del futuro se estrena en Argentina recién el 29 de marzo.

sábado, 24 de febrero de 2007

God save the Queen


La escena inicial deja en claro cómo serán los noventa y pico de minutos que siguen. La Reina está mirando por televisión las noticias sobre el triunfo de Tony Blair en las elecciones para Primer Ministro mientras un artista negro la retrata en un lienzo. Ella le pregunta si ya votó y él le responde que sí, pero que no lo hizo por Blair. "Le envidio el poder votar", dice ella. "Por la pura alegría de ser parcial", agrega. "Sí. Por supuesto uno olvida que como soberana no se le permite votar", comenta él. Y añade, con una sonrisa: "Puede ser que no se le permita votar, señora, pero es su gobierno". Y cierra ella, también con una sonrisa: "Sí... Supongo que eso es algún consuelo".

La escena juega con aquello de quién reina y quién gobierna, tema que estará presente en el resto de la película. Pero también redunda en explicarnos que la Reina Isabel no puede votar. Así es La Reina: un filme redundante, que remarca demasiado algunos conceptos. Las figuras y alegorías que inundan la película suelen ser un tanto obvias (como el encuentro con el ciervo en medio del campo) y varios diálogos se vuelven innecesarios (como cuando la esposa le recuerda a Blair su cambio de postura con respecto a la Corona). Aunque lo aparenta, La reina no es tan sutil como parece.

La película no es un biopic. Sólo se cierne a un momento determinado de la vida de la Reina: la semana posterior a la muerte de Lady Di. Como Blair durante aquellos días, la película va girando a medida que avanza el relato. Comienza siendo muy dura con Isabel y el Primer Ministro, pero luego recula y plantea una especie de empate técnico que deja conformes a todos: la monarca comprende que debe modernizarse y el político, lo necesario de la Corona.

Otro de los desaciertos parece obra del Stephen Frears: lo que podría haber sido una mirada intimista sobre la vida en el Palacio de Buckingham no pasa de ser un relato convencional que recurre en exceso a contarnos lo que ocurre puertas afuera. El trabajo de dirección jamás despega de lo convencional y por momentos se acerca demasiado a los códigos televisivos.

Aunque a priori se pueda prever aburrido y solemne (sobre todo en países como el nuestro, donde todo lo relacionado con las monarquías suena tan lejano), el film entretiene. Incluso algunas secuencias causan gracia, sobre todo aquellas en las que Isabel parece desconectada del resto del mundo. Helen Mirren está --otra vez-- espléndida, trabajo por el que seguramente recibirá mañana su primer Oscar. Otro que destaca es Michael Sheen como Blair, papel que ya había interpretado en el telefilme The Deal (2003), también dirigido por Frears y escrito por Peter Morgan.

LA REINA
Título original: The Queen. Fecha de estreno: en Gran Bretaña, 15 de septiembre de 2006; en Argentina, 22 de febrero de 2007. País: Francia, Gran Bretaña, Italia. Duración: 97 minutos. Producción: Andy Harries, François Ivernel, Christine Langan y Cameron McCracken. Dirección: Stephen Frears. Guión: Peter Morgan. Fotografía: Affonso Beato. Montaje: Lucia Zucchetti. Música: Alexandre Desplat. Elenco: Helen Mirren (La Reina), Michael Sheen (Tony Blair), James Cromwell (Príncipe Philip), Sylvia Syms (Reina Madre), Alex Jennings (Príncipe Carlos), Helen McCrory (Cherie Blair), Roger Allam (Robin Janvrin).

miércoles, 21 de febrero de 2007

Un ejercicio infrecuente y necesario


Son películas distintas y, como tales, no hace falta ver las dos para comprenderlas. Pero la real magnitud de este inusual proyecto de Clint Eastwood sólo se vislumbra con el conjunto que forman La conquista del honor (título tonto que eligieron aquí en lugar del original "Banderas de nuestros padres") y Cartas desde Iwo Jima. Algunos lo denominaron díptico o lo describieron como las dos caras de una misma moneda. Aunque es parcialmente cierto, se trata de mucho más que eso.

El primer film --en realidad, el primero que se estrenó en Argentina-- no es una película de guerra clásica, aunque el desembarco de las tropas estadounidense en las costas de la pequeña isla japonesa de Iwo Jima promete ser una de las secuencias del año. Tampoco es un alegato antibélico, como sí lo era La delgada línea roja (1998). Y mucho menos una exaltación patriotera al estilo Rescatando al soldado Ryan (1998). Se trata sobre todo de una mirada decepcionada, desencantada, que desmitifica de manera lúcida la figura del héroe y su construcción mediática.

De hecho, el famoso momento en el que se iza la bandera --que dio lugar a la célebre foto de Joe Rosenthal alrededor de la cual gira la película-- apenas si se muestra, aparece casi como algo trivial. Sí, en cambio, se ven varias de las reconstrucciones posteriores de aquel hecho en suelo norteamericano. En este sentido es fabulosa la escena del estadio, prueba cabal de que una cámara bien ubicada (en este caso, sobre una grúa) puede decir más y mejor que miles de diálogos, que aquí algunas veces terminan siendo demasiado redundantes --deben ser obra de Paul Haggis, uno de los guionistas de la película y director de Vidas cruzadas (2004), probablemente la peor ganadora del Oscar de la historia--.

"Cartas desde Iwo Jima", la segunda en orden de estreno, es en cambio una película mucho más intimista. Se muestra --por momentos de manera desgarradora, aunque sin apelar a golpes bajos-- el sufrimiento de las tropas japonesas que deben defender la isla pero conocen la proximidad de una derrota inexorable. Tal vez aquí se note la mano de la japonesa Iris Yamashita, que hace girar el guión en torno a unos pocos personajes, todos singulares, sin heroísmos y con el mismo temor ante una muerte que se siente cercana e inevitable.

Se ha dicho y escrito miles de veces --no sin cierto grado de razón-- que Eastwood es el último de los directores clásicos de Hollywood. También se sabe que no es precisamente un hombre identificado con el progresismo yanki y mucho menos con la izquierda. Pero estas dos películas dejan en claro que lo que en manos de cualquier otro podría haber terminado como un insoportable ejemplo de corrección política es ni más ni menos que un ejercicio tan infrecuente como necesario.

LA CONQUISTA DEL HONOR
Título original: Flags of Our Fathers. Fecha de estreno: en Estados Unidos, 20 de octubre de 2006; en Argentina, 25 de enero de 2007. País: Estados Unidos. Duración: 132 minutos. Producción: Clint Eastwood, Robert Lorenz, Tim Moore, Steven Spielberg. Dirección: Clint Eastwood. Guión: William Broyles Jr. y Paul Haggis, sobre un libro de James Bradley y Ron Powers. Fotografía: Tom Stern. Montaje: Joel Cox. Música: Clint Eastwood. Elenco: Ryan Phillippe (John "Doc" Bradley), Jesse Bradford (Rene Gagnon), Adam Beach (Ira Hayes), John Benjamin Hickey (Keyes Beech), John Slattery (Bud Gerber), Barry Pepper (Mike Strank), Jamie Bell (Ralph "Iggy" Ignatowski).


CARTAS DESDE IWO JIMA
Título original: Letters from Iwo Jima. Fecha de estreno: en Estados Unidos, 12 de enero de 2006; en Argentina, 15 de febrero de 2007. País: Estados Unidos. Duración: 141 minutos. Producción: Clint Eastwood, Paul Haggis, Robert Lorenz, Steven Spielberg. Dirección: Clint Eastwood. Guión: Iris Yamashita. Fotografía: Tom Stern. Montaje: Joel Cox y Gary Roach. Música: Kyle Eastwood y Michael Stevens. Elenco: Ken Watanabe (General Tadamichi Kuribayashi), Kazunari Ninomiya (Saigo), Ryo Kase (Shimizu), Shido Nakamura (Teniente Ito), Hiroshi Watanabe (Teniente Fujita), Takumi Bando (Capitán Tanida), Yuki Matsuzaki (Nozaki).

viernes, 16 de febrero de 2007

Dolores y sonrisas

Amigos con dinero (2006) es de esa clase de películas que deliberada y prejuiciosamente dejo pasar cuando se estrenan en cine. ¿Cómo puede ser buena si la protagoniza Jennifer Aniston* e incluye la palabra "Friends" en el título? La serie es fabulosa, pero esto tiene que ser una movida marquetinera.

Sin embargo resulta que un día la veo en DVD y está buena la película. Y entonces me pongo a buscar un poco y me entero de que se presentó el año pasado en Sundance. Y que es el primer film de la directora Nicole Holofcener que llegó a los cines de Argentina. Y la empiezo a mirar de otra manera.

No se trata de una gran película, pero tiene unos cuantos aciertos bastante infrecuentes en el cine estadounidense de hoy, incluyendo el indie. No ofrece una mirada original ni reveladora sobre los problemas de las parejas de 30/40 y pico (tampoco la busca), pero propone un acercamiento sincero y honesto, sin golpes bajos ni grandilocuencias. Aquí hay cuestiones dolorosas que apenas se mencionan, como una pareja que no coge desde hace un año o una relación que terminó mal y dejó una herida que no cierra. Todo con una sonrisa, aunque no se trate de una comedia. En este sentido podría verse, más allá de las diferencias, como lo opuesto a 21 gramos o Babel, filmes densos y solemnes donde todo es todo el tiempo traumático, doloroso, excesivo.

Holofcener --también guionista de la película-- crea personajes conflictivos, ambiguos, imperfectos. Por lo tanto verosímiles. Y cuida a sus intérpretes, sin exigirles primeros planos angustiosos e innecesarios. Las escenas terminan donde debe terminar, y a otra cosa. Por eso se luce Aniston, única estrella del elenco, como una mujer que no sabe qué hacer con su vida y trabaja limpiando las casas de los ricos (debe ser la segunda empleada doméstica más asombrosamente bella de la historia del cine, después de Jennifer Connelly en La casa de arena y niebla). Y un dream team de eternas y talentosas actrices de reparto que son, justamente, las amigas con dinero: Catherine Keener, Frances McDormand y Joan Cusack.

Esta película (y supongo que también las otras dos de Holofcener) tiene cierto punto de contacto con la obra de Lucrecia Martel: aunque en contextos completamente diferentes, a grandes rasgos tocan los mismos temas (la problemática femenina, podríamos decir). Las dos cuidan a los actores y tienen una forma de narrar que le escapa a los excesos y genera situaciones y diálogos creíbles. Lo que no es poco.

Una de las premisas básicas para disfrutar de una película es quitarse los prejuicios y entender que la historia de un policía que viaja al pasado con una máquina del tiempo para evitar un atentado terrorista (Déjà Vu, pongamos) puede ser infinitamente superior a otra que pretende adentrarse en los grandes problemas de la humanidad (por ejemplo Babel; perdón por la insistencia, pero es que me pareció una garcha).

*En realidad, Aniston ya había sorprendido en otra buena película: Viviendo con mi ex (otra traducción boba). Aunque antes había hecho la insoportable Descarrilados.

jueves, 15 de febrero de 2007

Mel Gibson está loco

La imagen que ven arriba es un fotograma (una de las 24 fotografías que conforman un segundo de película) de Apocalypto, el último film de Mel Gibson. El que aparece es Wally (o Waldo), el famoso personaje del jueguito que siempre hay que buscar en medio de un mar de gente. Aquí está sobre cientos de cadáveres de indígenas precolombinos. ¿No me creen? Miren este video en YouTube.

lunes, 29 de enero de 2007

Clásicos en el Borges


Durante febrero y marzo el Centro Cultural Borges (Viamonte esquina San Martín, en las Galerías Pacífico de Buenos Aires) propone un interesante ciclo de cine en el que se proyectarán, siempre a las 20, algunos de los grandes clásicos de la historia. No son películas de difícil acceso (la mayoría se consigue en Blockbuster) pero siempre es atractiva la posibilidad de verlas casi como en su estreno. Además, la entrada cuesta sólo 5 pesos (2,5 para estudiantes y jubilados).

A continuación, el programa completo.

1 y 21 de febrero / 13 de marzo

  • El Acorazado Potemkin (Bronenosets Potyomkin). URSS, 1925. Dirección: Sergei M. Eisenstein.

2 y 22 de febrero / 14 de marzo
  • La Huelga (Stáchka). URSS, 1924. Dirección: Sergei M. Eisenstein.

3, 20 y 23 de febrero / 15 de marzo
  • Octubre (Oktyabr). URSS, 1927. Dirección: Sergei M. Eisenstein.

5 de febrero / 16 de marzo
  • El conquistador del Oeste (Go West). Estados Unidos, 1925. Dirección: Buster Keaton.

6 y 26 de febrero / 17 de marzo
  • El Boxeador (Battling Butler). Estados Unidos, 1926. Dirección: Buster Keaton, asistido por Lex Neal.

7 y 27 de febrero / 12 y 19 de marzo
  • El maquinista de La General (The General). Estados Unidos, 1927. Direción: Buster Keaton y Clyde Bruckman.

8 y 28 de febrero / 20 de marzo
  • Metrópolis (Metropolis). Alemania, 1927. Dirección: Fritz Lang.

9 de febrero / 1 y 21 de marzo
  • El gabinete del Doctor Caligaris (Das Kabinett des Dr. Caligari). Alemania, 1919. Dirección: Robert Wiene.

10 de febrero / 2 y 22 de marzo
  • Plumas de caballo (Horse Feathers). Estados Unidos, 1932. Dirección: Norman Z. Mc Leod. con los Hermanos Marx.

12 de febrero / 3 y 23 de marzo
  • Sopa de ganso (Duck Soup). Estados Unidos,1933. Dirección: Leo McCarey. Con los Hermanos Marx.

13 de febrero / 5 y 24 de marzo
  • El Ciudadano (Citizen Kane) Estados Unidos, 1941. Dirección: Orson Welles.

6 y 26 de marzo
  • El extraño (The Stranger). Estados Unidos, 1946. Dirección: Orson Welles.

7 y 27 de marzo
  • El Proceso (The Trial). Francia/Alemania/Italia, 1963. Dirección: Orson Welles.

16 de febrero / 8 y 28 de marzo
  • El nacimiento de una Nación (The birth of a nation). Estados Unidos, 1915. Dirección: David Ward Griffith.

9 y 29 de marzo
  • Mata Hari (Mata Hari). Estados Unidos,1932. Dirección: George Fitzmaurice.

19 de febrero / 10, 30 y 31 de marzo
  • El Beso (The Kiss). Estados Unidos, 1929. Dirección: Jacques Feyder.