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miércoles, 25 de julio de 2007

Deportes, obsesiones, mentiras y videos

Las Leonas celebran el triunfo ante Estados Unidos y la medalla de oroDebo admitirlo: soy de esos tipos que cada cuatro años se internan frente a la televisión con los Juegos Olímpicos. De esos que se quedan hasta las cuatro de la mañana esperando la final del water polo entre Hungría y Rusia. O que celebran como si fuera un gol de Boca el triunfo de una jamaiquina en los 200 metros.

A escala, algo similar me ocurre con los Panamericanos, lo que explica --sólo en parte-- que este blog se haya actualizado tan poco en los últimos días.

La jamaiquina Deloreen Ennis-London en los 100 metros con vallasEl escenario en cuestión es siempre el mismo: Gonzalo Bonadeo sentado durante horas frente a cámaras, con cara de pocos amigos y mucho sueño, mientras relata lo que le pongan en pantalla y lee en una notebook los mails de tipos que se quejan porque no muestran el partido de bádminton de Dinamarca e Indonesia o porque no entienden cómo los muchachos del hockey no le pegan al arco desde mitad de cancha. Cada tanto te pasan un flash con los últimos cinco metros de carrera de alguna chica argentina que terminó última en la serie y su testimonio, en el que explica por qué corrió mal, para después matarla porque hizo 12.30 en los 100, dos décimas encima de su mejor marca.

La brasileña Lucimara Silva, plata en el heptathlonSí, me entretengo con estas cosas. Algunos polemizan sobre las decisiones del "jurado" de Bailando por un sueño. Otros se asombran con la "anaconda" (Jorge Rial dixit) del hijo del ex presidente en Gran Hermano (Casi)Famosos. Unos cuantos no largan la Playstation. Yo, cada cuatro años, me emborracho quince días con lo que queda del maltrecho espíritu olímpico.

Esta vez, en lugar de comerle la cabeza a los compañeros de la laburo a las siete y media de la mañana con el comentario del golazo del wing izquierdo de la selección de handball de Brasil, lo escribo. Aquí van, entonces, algunas pocas impresiones imprecisas sobre los Panamericanos que se están disputando en Río de Janeiro y que, otra vez, hipnotizaron mi atención. Por suerte se me va a pasar.

  1. La selección femenina de hockey sobre césped (autodenominada "Las Leonas", nombre instalado desde hace años aunque, bien sabemos, en Argentina no hay leones) ganó ayer la medalla de oro y fue hoy tapa de todos los diarios.

    Milagros Lay González (la Marcelo Palacios del hockey, en cuanto amigota de las jugadoras) insistió durante toda la transmisión de TyC Sports que el partido frente a las estadounidenses era el más importante del año, porque determinaba la clasificación directa para los Juegos Olímpicos de Beijing. Recién después del triunfo informó sobre algo que se sabía desde febrero: que la Federación Internacional de Hockey había cambiado el sistema de clasificación, como se puede leer en la página oficial. Para que ningún equipo importante se quede afuera, decidieron que aquellos que no ingresen directamente serán invitados de acuerdo al ranking posterior al Mundial del año pasado, en el que Argentina terminó tercera. Distinto es el caso de los hombres, que acaban de perder la final con Canadá pero en el último mundial quedaron décimos.

    Flojo lo de Milagros, que nos quiso vender un dramatismo que no existía en un torneo en el que, en condiciones mínimas de normalidad, Las Leonas juegan un solo partido, serio aunque muy accesible.

  2. O arman un buen torneo Panamericano de fútbol o lo retiran de la grilla. A los cráneos de la Confederación Sudamericana y la Organización Deportiva Panamericana, que parece que se tienen pica, se les ocurre que se superponga con la Copa América y el Mundial Sub-20. Entonces Argentina y Brasil mandan equipos de baby fútbol y la final la juegan Jamaica y Ecuador. Así no.

  3. El tiro, en sus distintas y aburridísimas variantes, es uno de los deportes que más medallas le dio a Argentina en su historia en los Panamericanos. Muchos de los "atletas" son militares retirados (o hijos/as de) que después van a los Juegos Olímpicos, pasean por la ciudad, sacan algunas fotos, terminan 52 de 56 y vuelven conformes.

  4. Con la excepción de un puñado de disciplinas en las que se ve buen nivel --natación, atletismo, boxeo, algo de básquet y vóley y no mucho más-- en el resto pasan cosas insólitas, como que Las Leonas le metan 21 a las brasileñas (más preocupadas por sacarse una foto con Luciana Aymar que en hacer un gol) o que Argentina le gane a Estados Unidos en beisbol, como ocurrió en 1995. Y eso que aún no hay rugby.

  5. Para el final lo mejor. Viendo los partidos del team nacional de futsal (deporte más parecido al básquet que al fútbol) me entero que Brasil, cuándo no, es una potencia también en esto, y que tienen a un tal Falcao que, dicen, es el mejor del mundo. Voy a YouTube y compruebo que el tipo hace cosas increíbles. Disfruten.


Las fotos que ilustran este post fueron tomadas de Yahoo! News.

lunes, 9 de julio de 2007

Una vindicación de Riquelme

Juan Román Riquelme Luego del triunfo de Boca en la final de la Libertadores aplaudí de pie a Juan Román Riquelme. Sostuve: "Y todavía hay algunos necios que lo discuten...". La goleada de ayer ante Perú ratifica que Román es uno de los mejores jugadores del mundo.

Algunos cuestionan que no muestra en la Selección al mismo nivel que en Boca, que es un pecho frío o --directos, ya sin figuras trilladas-- que es un amargo.

Esta última crítica no merece mayor atención. Se suele tildar de amargos y pechos fríos a los jugadores que corren poco. Y pedirle a Riquelme que corra tiene tan poco sentido como reclamarle a Abbondanzieri que haga goles.

Por otro lado, sería ingenuo pretender hoy que un delantero que haga 47 goles en 34 partidos, como logró Arsenio Erico en 1937. O 60 en 57, marca de Héctor Scotta en 1975. Sin embargo sí se le pide a Riquelme que vaya siempre para adelante, que desequilibre con cada pelota. Es un reclamo descontextualizado, que atrasa al menos unos cuantos años.

Partidos como los de Maradona contra Inglaterra o Bélgica en México 86 ya casi no se ven. Tal vez el de Zidane frente a Brasil, el año pasado en Alemania, haya sido uno de los últimos donde un tipo saca ventaja en cada intervención, las juega todas bien, se pone el equipo al hombro y hace jugar a todos. Y se trata de una excepción de alguien que, está claro, fue mucho más que Riquelme.

Hoy, creo, se imponen los jugadores de una sola jugada (one play men podrían decir los yankis, tan adeptos a estas definiciones breves). Tipos que se muestran intrascendentes durante casi todo el partido y en una o dos intervenciones lo definen. Es lo que está mostrando Robinho, el mejor hombre de Brasil en la Copa América. Con defensas tan cerradas y pocos espacios no se puede hacer mucho más.

Riquelme es un jugador honesto, transparente. Tipos como Tevez saben disimular un mal partido: corren, meten, las pelean todas. Román nunca esconde nada, ni en las buenas ni en las malas. Por eso, a quienes lo cuestionan les recomiendo ver la última publicidad de Quilmes. Tal vez se sientan identificados.

jueves, 21 de junio de 2007

¡Grande, Román!

Juan Román Riquelme Y todavía hay algunos necios que lo discuten...

miércoles, 17 de enero de 2007

¡Ali, buma ye!

El enorme Muhammad Ali --boxeador exquisito, bailarín del ring que siempre tenía la guardia baja y sólo tiraba golpes a la cabeza-- cumple hoy 65 años. Lo recordamos con dos de los mejores knock outs de la historia del boxeo.

El primer video corresponde al 25 de mayo de 1965 en Lewsiton, Maine (Estados Unidos): la segunda pelea frente a Sonny Liston, un ex presidiario que, decía la leyenda, podía matar a una vaca de una trompada. Ali lo volteó en el primer round con un movimiento tan rápido como efectivo que quedó guardado en la historia como "The phantom punch" (el golpe fantasma).



El segundo es del 30 octubre de 1974, cuando enfrentó a George Foreman en Kinshasa, Zaire. Se trata del que probablemente sea el combate más grande de todos los tiempos. Sobre esto último recomendamos ver el impecable documental When We Were Kings (1996), de Leon Gast.

viernes, 15 de diciembre de 2006

Festejar el fracaso ajeno

A las gallinas recalcitrantes que se mofan de la derrota de Boca ante Estudiantes, como Leo Farinella, El Criador de Gorilas o Humberto Acciarressi, que últimamente no pueden más que limitarse a festejar los fracasos ajenos, les recomendamos leer a Daniel Lagares en Clarín del miércoles.

jueves, 9 de noviembre de 2006

Cuatro goles, miles de sospechas


Boca y Gimnasia continuaron anoche un partido que había empezado hace dos meses. La barra del Lobo amenazó a los jugadores, que nunca pusieron la pierna y despertaron toda clase de suspicacias. Boca hizo dos goles en off side y le regalaron un penal al minuto de juego. Como escribió Sasturain en Página/12, dan ganas de vomitar.

Es ingenuo pensar que un negocio que mueve tantos millones no esté roñoso. A esta altura de las circunstancias lo único que nos mantiene atados al fútbol es la ilusión: si el domingo Bustos Montoya se despierta iluminado y enmudece a la Bombonera con tres goles en 15 minutos no hay árbitro, barra o guita que alcance. Pero esas cosas son demasiado infrecuentes...